Tener un plan para los días de mucho viento a finales de verano
El viento fuerte cambia por completo la sensación de un trayecto habitual. Prever esos días con antelación ayuda a afrontarlos con más calma.
El viento fuerte cambia por completo la sensación de un trayecto habitual. Prever esos días con antelación ayuda a afrontarlos con más calma.
Ser visto es tan importante como ver bien el camino. Dos luces sencillas marcan una diferencia notable en los tramos más oscuros.
La humedad hace que las marchas respondan peor de lo habitual. Un poco de mantenimiento a tiempo evita cambios bruscos o torpes.
El agua y el barro del suelo suelen acabar precisamente en la ropa que menos se quiere manchar. Unos guardabarros bien colocados evitan gran parte del problema.
Una chaqueta muy gruesa suele quedarse corta en algunos momentos y sobrar en otros. Vestir por capas ofrece mucha más flexibilidad durante el trayecto.
Combinar bicicleta y autobús funciona mucho mejor cuando el cambio entre ambos está bien pensado de antemano. Así se consigue una rutina que realmente funciona cada día.